Mismo el hombre inspirado no consigue vencer, ultrapasar sus límites naturales. Las imágenes concebidas se adaptan naturalmente, a su experiencia y cultura. Es posible, mas no nada fácil, vencer esa barrera, adquirir un nivel mal alto y perfecto de comunicación.
Esta verdad se debe de tener siempre presente, efectivamente presente, al leerse y procurar comprender los llamados libros inspirados.
Sob-pena de aceptarse como verdad y orientación aquello que es – tan sumamente – la expresión humana de límites, y preconceptos, ¡ de falta de Luz ¡.
En la Biblia, por ejemplo, todo lo que contraria a la enseñanza del propio Cristo,
¡ Obviamente no es Obra de Él”
