Importa, entretanto, recordar algunos datos.
Todos los sistemas religiosos o filosóficos, por mas notables que sean, pasado un determinado tiempo, de fidelidad y de expansión, sufren un proceso de ruptura, y de sectarización.
Se dividen en multiples grupos, escuelas, jerarquías, y todas buscan el dominio, la primacía, y los consecuentes beneficios, para este plano de vida, o para el otro…
Se diría, que, al desaparecer al amor al prójimo, la caridad, la humildad, que hace al estudioso, al creyente, reconocerse pequeño, tributario apenas, y solamente – de una parcela de luz, y de verdad- se levantan la vanidad, y el totalitarismo, el fanatismo, la intransigencia, y la intolerancia…
En la mayoría de las religiones, aún existen, cuerpos jerarquicos organizados, gracias a la fidelidad de, algunos, al amor de Dios y al prójimo, al desconocimiento de la mayoría cuanto a las irracionalidades presentadas como dogmas en otros tiempos, aún hoy mantenidos, aun que discretamente, y las completa la ignorancia de los presumidos fieles en cuanto a las atrocidades comentidas en el pasado, por esas jerarquías, apoyadas en el brazo secular, contra seres indefensos, amigos de la paz y de la caridad, mas seguidores de principios diversos, o de tendencias teológicas diversas, para ser mas exacto.
