Para bien comprender este posicionamiento, es necesario tener presente, en toda su realidad, la Doctrina del Cristo Eterno. Este es el mismo Cristo Histórico, nacido Príncipe de Judá, mas visto mas allá de esa su Encarnación.Visto, también fuera de aquel espacio, y de aquel tiempo.
San Juan Evangelista se referió a El, de modo claro y cierto, cuando escribió.:
" En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, Todas las cosas fueron hechas por El, y nada de lo que fue hecho, fue hecho sin El. En el estaba la vida…”
(S.Juan, I,1,3-4)
Además, la Teocracia, como manifestación de Amor de Dios, se estiende a todo el mundo habitado. Es, pués, Ecuménica.
Mas la Teocracia Ecuménica, considerada en su realidad Ortodoxa, que es aquella que nos interesa particularmente – porque a ella pertenecemos, y sobre nosotros reposa una gran parcela de resposabilidad, porque algo nos fue confiado por la misericordia y ordenación de Dios – presenta contornos definidos, limites claros, estructura perfecta.
Esto no significa que miremos con poca consideración a las otras jerarquías singulares, con tendencias teológicas, filosóficas, o de concepto. Las observamos a todas con paternal solicitud, sabiendo que – un tiempo que a Dios pertenece – todas y todos que no perdieron el sentido de fidelidad, y del amor de Dios (¡ QUE ES TAMBIÉN EL AMOR AL PRÓJIMO ¡), han de llegar hasta la vera del mismo Señor.
