Depués, se pueden citar los actos criminales de la misma Iglesia Papal, contra los adeptos de la Reforma, denominada Protestante. Y, para mantener la imparcialidad, en los crímenes de los reformadores protestantes contra los católicos romanos. O contra de quién pensase diferente de ellos… Veáse, por ejemplo, el vergonzoso proceso, y consecuente condena, del Sabio Servet. Por citar apenas uno.
En Oriente, recuérdense las guerras,y asesinatos mutuos entre los musulmanes sunnitas y shiítas, ¡ aún hoy ¡
Y viajando mas lejos; la Biblia: allí, al lado de enseñanzas sublimes, aparecen las indicaciones de crímenes hediondos, pretendidamente ordenados por el propio Dios.
Y, para terminar en casa, recordemos las guerras infelices de los griegos contra la comunidad cristiana independiente, de los Pauilicanos. Estos defendían fiel y denodadamente las fronteras del imperio en el Asia Menos. Mas el fanatismo de los calcedonianos llevó al emperador a intentar someterlos y convertirlos o, en caso de resistencia, a ¡ destruirlos ¡.
Perseguidos, asesinados, destituídos de todos los derechos, buscaron la protección de los califas árabes, jefes supremos de los musulmanes sunitas, los enemigos más poderosos del Imperio, ¿tendrían otra salida? ¡ Ninguna ¡.
En poco tiempo, gracias a a la intolerancia y fanatismo de los calcedonianos denominados ortodoxos, el imperio, con la pérdida de la gran ciudad de Amo
Como ya había perdido, por el mismo fanatismo, toda la Gran Siria, todo Egipto y todo el norte africano. Ahí, para librarse de las persecuciones sufridad continuamente, los cristianos monofisistas reciieron a los árabes musulmanes como libertadores.
Se puede decir, en sínstesis, que el fanatismo y la intolerancia de los ortodoxos calcedonianos llevaron, sin duda alguna, a la destrucción de su propio estado, la muerte del Imperio Bizantino, en cuanto a Nación Soberana
Ý llega por hoy, de recordar tristezas.
